Critican excesivos datos para obtener la tarjeta prepago

Como excesivos son calificados los datos que la Asociación de Empresarios de Autobuses Urbanos (AEAU) requiere para entregar la tarjeta prepago a los usuario del transporte urbano colectivo, que también es excluyente, porque quien no tenga el documento no podrá acceder al servicio, pese a que este recibirá fondos públicos.
Desde principios de febrero el Sistema Integrado Guatemalteco de Autobuses (Siga) entrega a los usuarios la tarjeta que deberán usar a partir de marzo en unidades que recorrerán la avenida Petapa, zona 12, y sus rutas paralelas, cuyo servicio podría ser ampliado a toda la ciudad.
Sin embargo, para que los interesados puedan obtener el plástico deben proporcionar todos sus datos personales: nombre, dirección y números de teléfono de casa, trabajo, celular, de cédula, de identificación tributaria y de pasaporte.
Por si eso no fuera suficiente, también tiene que dar los nombres, dirección y teléfono de sus padres y de su cónyuge, además de presentar fotocopia de cédula y del recibo de agua, luz o teléfono.
Si no se entrega la documentación completa, no se recibe la tarjeta, y sin esta no tiene derecho al servicio.
Usuarios consultados aceptan que es necesario contar con un mejor sistema de transporte público en la ciudad, pero se preguntan por qué deben entregar tantos detalles personales para obtener una tarjeta para el Transurbano si no fue así cuando comenzó a operar el Transmetro.
El procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, afirmó que está consciente de que se abusa del usuario al solicitarle tantos datos.
“No pueden condicionar a que brinden esos datos —para entregar la tarjeta prepago—, porque están violando los derechos a la intimidad de la población. Vamos a buscar comprobar esos excesos, y si se están produciendo podríamos llegar a acciones legales”, aseveró el magistrado de conciencia.
Otros expertos coinciden en que la exigencia de tantos datos “tan confidenciales” representa una violación a los derechos del consumidor, a la privacidad de las personas, y hay discriminación al advertir que el sistema es excluyente porque la tarjeta se convierte en obligatoria para quien quiera utilizar el Transurbano.
Pese a ello, la AEAU —que también reclama la propiedad de los datos obtenidos de los usuarios (al final del formulario se lee: “La información proporcionada por el usuario es confidencial y exclusiva propiedad de la AEAU)— insiste en que quien no tenga la tarjeta no podrá abordar el autobús.
Luis Gómez, presidente de esa asociación, afirma que la exigencia obedece a que las tarjetas guardarán dinero, y si se pierde tienen que trasladar el saldo a otra, y deben saber a quién se lo darán. Añadió que como se hace con fondos del Estado, deberán dar cuenta de a quién le entregaron la tarjeta recargable.
Trámite sospechoso
Alejandro Urízar, de Acción Ciudadana, además de calificar de “excesiva” la información solicitada por el Siga, considera “sospechoso” el procedimiento.
A su juicio, la población debe estar atenta a qué uso le darán a la base de datos, porque si es comercializada o utilizada para otros fines, se cometerá un delito.
Otra situación que critica Urízar es el hecho de que el Siga es un programa subsidiado con fondos del Estado, y por lo tanto debe estar anuente a ser fiscalizado.
“Ante ese escenario, el Siga debe poner a disposición del público una unidad de acceso a la información, nombrar un funcionario para que la dirija y abrir una página electrónica donde coloque todos los datos referente a este sistema”, refirió Urízar.
En ese sentido, Gómez asegura que la base de datos solo será utilizada para beneficio del usuario. “Los bancos, en algún momento, les querrán ofrecer algún servicio financiero. Toda la información se va a canalizar y tener solo para beneficio de los usuarios. No hay tema político ni un otro adicional que se pueda especular”, insistió.
La diputada de Encuentro por Guatemala Nineth Montenegro anunció que fiscalizará el Siga y añadió que en países donde se presta un servicio similar nadie pide tantos datos como en Guatemala. “En este caso es peligroso, pues solo el Gobierno tiene acceso a esa información privilegiada y hasta datos sensibles, tipificados como tal en la Ley de Acceso a la Información”, explicó.
Ella se pregunta: “¿Qué tiene que ver si se es casada y el número de teléfono de su casa y trabajo con que le den una tarjeta para subir al bus?”.
Según Montenegro, esos requerimientos eran característicos en época de dictaduras, cuando solo el Ejército podía acceder a ese tipo de información y sirvió para control poblacional.
Mientras el Transurbano comienza a funcionar, los usuarios tendrán que seguir proporcionando los detalles exigidos, porque, aseguran, de lo contrario se quedan a pie.
Por ahora las autoridades mantienen silencio y solo señalan que se trata de un moderno sistema de pago que traerá seguridad a los usuarios del transporte público.
Opinión
Va contra la intimidad
Carlos Reynoso, ex magistrado de la Corte de Constitucionalidad, compara la tarjeta prepago de la empresa Siga y la AEAU con la del servicio de teléfono celular, cuyas tarjetas son vendidas sin que los usuarios tengan que proporcionar ningún dato personal.
Lo mismo ocurre con las recargas electrónicas, ya que cada persona compra el saldo que requiere, según sus necesidades, afirmó.
Eso no sucede con un teléfono de plan establecido, en cuyo proceso las empresas telefónicas no entregan el aparato al cliente si no firma un contrato —en el que si le piden varios datos—, porque le dan el servicio antes de que pague.
Reynoso señala que el Transurbano es un servicio que el usuario paga antes de recibir, por lo que no debería entregar sus datos para obtener el plástico. Opina que ese requerimiento va contra el derecho a la intimidad, ya que el usuario no tiene necesidad de desnudar su privacidad para ingresar en un autobús.
Por si eso no fuera suficiente, también hay cierta discriminación, ya que si alguien no tiene la tarjeta prepago, no podrá acceder al transporte colectivo urbano, analiza.
“En primer lugar, es un exceso de requisitos para obtener la tarjeta, y la forma en que están trabajando da lugar a discriminación, porque si alguien no tiene un recibo de agua o luz, o no quiere dar sus datos, nadie puede negarle el servicio público”, expresó Reynoso.
Agregó que no debería ser problema para los transportistas si alguien no quiere proporcionar sus datos, siempre que tenga dinero para recargar la tarjeta.
Reacciones
Todo es negocio
Pocos días después de que Siga comenzó a entregar las tarjetas de prepago afuera de los centros de distribución, ya había personas que vendían el formulario que la AEAU solicita.
Gladys Quinteros criticó que todo es un negocio, pues pese a que es gratuito, otras personas lo venden a interesados que prefieren ahorrarse la cola para obtener la tarjeta.
“Todo es negocio; cobran para evitar una fila en la que dan el formulario, que hay que llenar con todo tipo de datos. Algunos ni los traía; tuve que regresar a mi casa a traerlos. Es demasiado”, se quejó Quinteros.
Es personal
Rosa María Mendoza, ama de casa, llegó a las oficinas de Siga de la zona 21, con sus dos hijos y la fotocopia de cédula de vecindad de su esposo.
Ella esperaba que le permitieran efectuar el trámite para él; sin embargo, eso no fue posible, ya que le informaron que el proceso es personal.
Mendoza dijo que ojalá dejen a su esposo subir al autobús sin la tarjeta, pues aseguró que, debido a su trabajo, le es posible hacer el trámite.
“Lo peor es que él necesita usar el servicio. ¿Qué va a hacer si no lo dejan subir, por no tener la tarjeta? No lo sé”, expresó.
Ya no recuerdo
Esteban Meda, de 67 años, proveniente de la zona 18 se presentó al centro de Siga ubicado en la zona 10, y felicitó a los empresarios por el sistema de transporte que planifican, el cual espera que sea más seguro.
Sin embargo, dijo que no tiene todos los datos que le piden en el formulario. Primero, porque sus padres ya no viven y él no recuerda la dirección donde residían. Tampoco recuerda su NIT.
Contó que de su esposa se separó hace varios años, y no sabe si vive o no, por lo que tampoco pudo dar todos los datos que exige el documento mencionado.
Fuente: prensalibre



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