Los principales responsables de la inseguridad en el país han sido identificados con nombres y apellidos, señala el Gobierno, aunque se abstiene de revelarlos, pero a Prensa Libre le informó que se trata, en concreto, de cinco mafias y de 12 redes intrincadas, con raíces en las instituciones estatales.

Estas redes son responsables de narcotráfico, robo de drogas (tumbes) y de autos, lavado de dinero, secuestros, trata de personas, tráfico de armas, adopciones ilegales, pandillas, extorsiones, contrabando, corrupción y sicariato.

También se ha establecido que tienen un denominador común: son manejadas por ex militares que durante el conflicto armado reclutaron personal para su servicio contra la guerrilla, pero cuyos espacios se conservaron cuando terminó la guerra. Ahora, aseguran las fuentes, administran latifundios y son accionistas de empresas y financistas de campañas políticas.

Detectives aseguran que cada mafia tiene su líder, y nombres como Napoleón Rojas, Jacobo Salán Sánchez, Francisco Ortega Menaldo y Alfredo Moreno suenan una y otra vez en las pesquisas.

Esas acciones también se siguen en EE. UU., porque hay preocupación de que los bancos sean utilizados para lavado de dinero. Estas investigaciones se interrelacionan con pesquisas en Guatemala.

Los investigadores señalan que estas situaciones evidencian la influencia de esos grupos en el Estado para garantizarse beneficios e impunidad, con la participación delictiva de tres cúpulas policiales —desarticuladas hace poco por su vinculación con el narcotráfico—, el desvío de fondos en el Ministerio de la Defensa y jueces que emiten fallos a favor de criminales.

De acuerdo con las pesquisas, cada mafia opera en diferentes puntos, pero Huehuetenango, Alta Verapaz, Zacapa, Escuintla y Quiché son los más utilizados para su entrenamiento y fortalecimiento.

Los más fáciles de capturar

Transparencia Internacional (TI) y Acción Ciudadana (AC) diseñaron el estudio “Redes de corrupción y redes corruptoras criminales”, en el que se muestra que esos grupos capturan al Estado por medio de financiamiento de partidos políticos, servicio civil y compras públicas.

“El financiamiento a políticos es una puerta de entrada para que estos retribuyan la inversión. En el caso de las adquisiciones públicas y de servicio civil, no es para tener contratos, sino para colocar a personas en puestos clave”, dijo Alejandro Urízar, de AC.

Los analistas señalaron que las mafias se acercan en ciertos contextos sociales, políticos y económicos, debido a sus similitudes.

“Para garantizar la impunidad, estas redes buscan la complicidad de autoridades políticas y funcionarios”, explicó.

El papel del Ejército

Según la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, en inglés), grupos como La Cofradía, El Sindicato, el cerrado Estado Mayor Presidencial (EMP), las Patrullas de Autodefensa Civil y la Red Moreno, con su Grupo Salvavidas, son los cinco que han dominado por épocas el crimen organizado en el país.

De acuerdo con la WOLA, La Cofradía está integrado por oficiales de inteligencia militar activos y retirados, una especie de fraternidad del Ejército que se consolidó con la corrupción administrativa del gobierno de Romero Lucas García.

El Sindicato podría haber surgido de la promoción 73 de la Escuela Politécnica, en 1969, considerada reformista en el Ejército.

También se les llamó“contrainsurgentes institucionalistas porque preferían el esquema 30-70: asesinar al 30 por ciento de la población y rescatar al restante 70 con proyectos de desarrollo”, establece la WOLA.

Añadió que el EMP tuvo una doble función: dar protección, apoyo logístico y asesoría al presidente, y actuar en inteligencia militar y actividades encubiertas.

Su trabajo data de la época del general Efraín Ríos Montt, en el Archivo General y los Servicios de Apoyo, que más tarde se llamó Departamento de Seguridad Presidencial.

La WOLA señala que la Red Moreno y el Grupo Salvavidas ilustran el alcance de los poderes ocultos en Guatemala, sus actividades ilícitas, sus vínculos, etcétera.

TI sugiere que para terminar con las mafias urge el apoyo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, la refundación de partidos políticos, además de la reforma de la economía política, ya que por medio de sobornos los empresarios corruptos logran procesos de licitaciones y cambios a las leyes y sanciones.

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