Intenso cabildeo en el Congreso por reforma fiscal
La sesión plenaria de ayer culminó sin mayores resultados, a pesar de que se extendió por más de siete horas y media, debido a que no se lograron acuerdos para aprobar de urgencia nacional la propuesta tributaria del partido oficial.
Durante la maratónica jornada sobresalió la intensidad en los cabildeos, que continuaban anoche al cierre de esta edición.
Con un dictamen favorable al decreto que dispone aprobar la ley de actualización tributaria, ni lerdo ni perezoso el presidente del Congreso, Gudy Rivera, solicitó al pleno su inclusión en el orden del día. Después de haber superado un rechazo inicial, recibió 87 votos.
Luis Pedro Álvarez, diputado de Encuentro por Guatemala (EG), intentó detener la propuesta con el argumento de que la Comisión de Finanzas violaba la Ley Orgánica del Organismo Legislativo, que establece que las salas de trabajo deben agrupar a todas las bancadas.
Después de casi una hora de negociación, Álvarez dijo: “La integración es ilegal, pero acordamos que el número de integrantes se ampliara de 15 a 21 miembros… Se puede presentar un recurso legal, pero no lo haremos nosotros”.
Así libró el Partido Patriota (PP) la primera batalla por alcanzar la aprobación de su reforma fiscal que, según el orden del día, se conocería en primera lectura.
La protesta
Después el pleno integró 23 comisiones de trabajo, cuyos diputados, si logran reunirse dos veces antes de que concluya este mes, podrán recibir los Q5 mil en dietas por asistencia. Aún falta la integración de 13 más.
Luego sonaron los megáfonos en el hemiciclo, debido a que la Junta Directiva del Congreso les vedó la palabra a diputados de la bancada de Libertad Democrática Renovada (Líder), quienes también se cubrieron la boca con pañuelos negros.
Los legisladores pretendían incluir una moción para que se les permitiera el acceso total a reuniones y salas de trabajo a los medios de comunicación.
Aunque la propuesta no avanzó, quedó demostrada la capacidad de orador del diputado de Líder Luis Chávez, quien habló por una hora y 45 minutos para razonar su voto.
El discurso de Chávez fue interrumpido por Luis Fernando Pérez, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), quien solicitó una llamada al orden por considerar que su disertación estaba fuera del tema de discusión.
El diputado oficialista Haroldo Quej aprovechó ese momento para solicitar que el pleno se declarara en sesión permanente, propuesta que fue respaldada por 89 votos.
Luego se tuvo un receso de dos horas y se pidió a los diputados regresar a las 16.30 horas, tiempo que serviría, según Rivera, para lograr acuerdos en busca de aprobar de urgencia nacional el paquete fiscal del Gobierno.
Negociación
Con alrededor de 45 enmiendas a la propuesta tributaria del PP, las negociaciones y cabildeos en busca de consensos fueron la constante del Congreso durante la tarde de ayer, que comenzó desde las 13.25 horas y concluyó a las 18.30 horas.
La presencia del ministro de Finanzas, Pavel Centeno, fue requerida para que se reuniera con expertos en asuntos fiscales y diputados de cada partido político representado en el Congreso.
El receso de la sesión duró cinco horas, mientras que cada bancada velaba porque sus enmiendas fueran incluidas en la reforma fiscal; sin embargo, se conoció que había resistencia del Ejecutivo a aceptar.
La mayor discusión se centró en la nueva ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), donde se propuso dejar la tasa impositiva de los asalariados entre el 5 y 7 por ciento, en lugar de 5 y 10 por ciento, como figura en la propuesta inicial.
De igual forma se buscaba que el régimen optativo fuera aumentado del 5 al 7 por ciento solo para las empresas y asalariados que facturen más de Q240 mil al año.
También se buscó quitar de la iniciativa la eliminación de la planilla del Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero no se logró consenso.
Después se propuso que se aumente el mínimo vital de Q36 mil a Q48 mil y que este monto sea justificado con facturas, con el propósito de tener un incentivo para pedir este documento fiscal.
Al cierre de esta edición aún no se había alcanzado ningún acuerdo en este rubro y tampoco se habían conocido los otros seis libros que comprende esta iniciativa. En el paquete figuran las modificaciones al Impuesto de Circulación de Vehículos y la creación del tributo a la primera matrícula.
Anoche trascendió que la discusión pasaría de la sala de sesiones de Junta Directiva del Congreso a un hotel, en donde se reuniría la cúpula empresarial con representantes del Ejecutivo, entre ellos el presidente Otto Pérez Molina.
Improvisación
El poco avance en la sesión plenaria de ayer fue criticado por jefes de los diferentes bloques.
Jorge Mario Falla, de la bancada Independiente, calificó de improvisado e irresponsable el hecho de que un tema tan delicado fuera abordado sin mayor discusión previa.
Carlos Fión, del bloque de Compromiso, Renovación y Orden, lamentó que el PP no haya buscado apoyo de los 105 votos que requería para aprobar la ley, ya que se pudo haber evitado que “la sesión se llevara a cabo y fuera innecesariamente larga y sin logros”.
Carlos Barreda, diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza, calificó de un “error político forzar” la aprobación de urgencia nacional de la reforma fiscal, porque contiene “varios errores técnicos que podrían dejarla vulnerable a recursos de inconstitucionalidad”.
Trascendió que la ley contiene posibles inconstitucionalidades, como que en el impuesto a la primera matrícula se le da la potestad al Consejo de Ministros de la Integración Económica de establecer tasas impositivas, cuando un impuesto es un asunto soberano, que compete al Congreso.
De igual forma se prevé que la eliminación de la planilla del IVA pueda ser refutada porque es un derecho adquirido de los trabajadores.
fuente: prensalibre.com



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