Los políticos son hipersensibles

“Lo que no deben pretender hacer los gobiernos es validar o cuestionar el contenido de los medios, porque se vuelve censura”, asegura Frank La Rue, relator especial del Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión de las Naciones Unidas, mandato que ejerce desde el 1 de agosto del año último.
¿Cuál es la situación de la libertad de expresión en América Latina?
Creo que se ha avanzado en materia de libertad de expresión y prensa, aunque hay lugares críticos como Venezuela, cuyo gobierno, por ejemplo, un sábado cerró 32 radios, lo cual fue un error.
En América Latina, los gobiernos tienden a ser hipersensibles a la crítica y les está costando mucho actuar en forma transparente, que implica el libre acceso a la información pública, sin limitaciones.
Se le atribuye al presidente venezolano, Hugo Chávez, ser el promotor de una política hostil hacia la Prensa. ¿Qué opina?
Creo que no. Chávez tiene una excesiva sensibilidad y se le ha dado mucho crédito de influir en América Latina, pero ha sucedido algo parecido en Colombia y México.
Algunos gobiernos tienden a descalificar a los medios.
Todo el mundo habla de que la Prensa debe ser objetiva y veraz, y creo que así debe ser, pero no es el Estado el que debe verificar eso, sino la opinión pública. Es el pueblo quien decide qué medio quiere leer, escuchar u observar, porque si se le da al Estado esa potestad, termina siendo abusada, porque es muy sensible a la crítica.
Los funcionarios deben estar abiertos a informar sobre lo que están haciendo y la transparencia de sus finanzas. Deben saber que al asumir el cargo se abren a la crítica, estén o no de acuerdo con ella.
Pareciera que no les gusta lo que los medios publican.
Muchos gobiernos me dicen: tal medio tiene una línea editorial opuesta a nosotros, y les respondo que es su derecho. Hay medios que yo no diría que mienten, sino que flexibilizan sus puntos de vista o exacerban ciertos temas… pues ese es el tema de la libertad de expresión, y quien toma la decisión final es el pueblo.
Lo que no deben hacer los gobiernos es entrar a validar o cuestionar el contenido de los medios, porque es allí donde se vuelve censura.
¿Cómo debe regirse la Prensa?
Debe generar una actitud de respeto, cultura de paz e interculturalidad, pero no debe hacerse de manera obligatoria. Debe haber un código de ética que la misma Prensa defina, ya sea por gremio, medio o periodista. La ética es una opción personal de valores, no puede ser por disposición del Estado ni de una ley.
¿Cómo ha evolucionado en Centroamérica?
En términos generales, bien; con las excepciones de Honduras y Nicaragua. En el primer país, porque es un gobierno de facto, y esto es inaceptable en el siglo XXI. Allí hay ataques, sobre todo a camarógrafos y fotógrafos, a quienes no les permiten documentar la noticia.
En Nicaragua, la actitud de —Daniel— Ortega es de hipersensibilidad a los críticos; quiere sancionar y silenciar a sandinistas históricos que ahora son críticos de su gobierno.
¿Cuál es la situación en Guatemala?
Creo que es buena, pero hay tres desafíos: el primero es romper los monopolios, y no lo digo solo por Guatemala, sino que a nivel mundial, porque son un atentado al principio de diversidad y al derecho de un pueblo a tener acceso a diferentes puntos de vista de información.
Lo segundo es que los pueblos indígenas deben tener sus propios medios de comunicación, y en este sentido el canal de la Academia de Lenguas Mayas es importante, pero se ha tergiversado el asunto de su autosostenibilidad.
En el caso de la radio, creo que ha habido una campaña bastante equivocada contra las radios comunitarias, algunas de las cuales han operado sin autorización.
¿En qué sentido es equivocada?
Hay una campaña de la Cámara de Radiodifusión que dice que respetan a las radios comunitarias, pero lo divertido es que no dicen que no hay ninguna ley que reconozca a las radios comunitarias. Hay un proyecto en el Congreso para regularlas, pero no una que tenga ese concepto, y lo que es más, la Ley de Telecomunicaciones solo tiene la subasta como mecanismo para conceder una frecuencia, o sea la vía económica. Entonces, qué pasa con los grupos indígenas, comunitarios, de jóvenes, mujeres, que deseen tener una radio comunitaria.



Agregar comentario o discutelo