César Barrientos, presidente de la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), afirmó que ese organismo está minado por la corrupción, debido a la existencia de focos de poder que impiden su depuración, lo cual se agudiza por el clientelismo de los partidos políticos.

En un desayuno efectuado en Prensa Libre, Barrientos expresó: “Las instituciones de seguridad y justicia del país padecen una crisis que comienza en el Organismo Judicial (OJ), pues en lugar de proteger lo correcto se protege lo indebido. Hemos creado estructuras para las redes clientelares”.

En la referida actividad también participaron Mario Castañeda, de la Secretaría de Coordinación Técnica del Ministerio Público (MP), y Telémaco Pérez, subdirector de Operaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes coincidieron en que las instituciones de seguridad y justicia necesitan recursos, instrumentos, personal calificado, mayor coordinación, eliminar los nichos de corrupción y que la población colabore con ellos.

En un análisis de la situación del OJ, Barrientos explicó: “No hay forma de enfrentar la corrupción en el Organismo; no hay carrera judicial porque los partidos son clientelistas” y “en este proceso democrático se han pervertido las instituciones”.

Insistió en que el OJ no tiene forma de enfrentar la corrupción. “Ocurre desde lo administrativo hasta lo judicial, con fallos incorrectos. Todo opera en forma encadenada; hasta el sindicato, que protege a algunos jefes. Es difícil procesar en forma disciplinaria a alguien en el OJ”, aseveró.

El magistrado Barrientos indicó que es vital la depuración, pero no pueden hacerlo en ese organismo. “Un día le pregunto a un juez por qué devolvió carros a mexicanos y me dijo que fue porque demostraron la propiedad, pero eran de un hecho criminal grave, y él dijo que era independiente. Los jueces creen que su independencia no tiene límites”, señaló.

Soluciones de fondo

El magistrado refirió que se deben buscar soluciones de fondo y no detenerse hasta tener una nueva estructura de justicia.

“No podemos entrar cada cierto tiempo a este juego de turno para decidir quiénes van a arbitrar la justicia. Los que estamos ahora corremos el riesgo de perder en el próximo período lo que se ha logrado”, manifestó.

Sobre los señalamientos que se han hecho contra el presidente de la CSJ, Érick Álvarez, Barrientos dijo: “El autoritarismo y el descaro son distintos a la independencia judicial. Planteé la renuncia del presidente, pero fue una acción moral. La transparencia pública es lo único que nos puede salvar”.

Para Barrientos, la fiscalización de la sociedad civil es vital. “Que nos hagan los señalamientos. El hecho de que el funcionario se sienta vigilado es una diferencia. Nunca había llegado una CSJ con tanta vigilancia como la actual”.

“No somos perfectos, tal vez era más fácil gobernar como antes. Si no presionamos a los que actúan mal, vamos a perder a los buenos porque aumenta la apatía; la perversidad crece si se deja actuar a los malos”, añade.

El magistrado insistió en el clientelismo y la falta de carrera. “Ahora mismo no deberíamos estar buscando a un buen fiscal; debería prevalecer un sistema de carrera, pero no lo hay porque los partidos son clientelistas”, indicó.

Aseveró: “La ausencia de una carrera administrativa, fiscal y judicial es uno de los problemas más graves. Se tiene la idea de que quien tiene el poder lo ejerce fuera de la ley. Eso provoca que estemos desarmados para perseguir y frenar las actitudes inmorales e incorrectas”.

Expresó: “Los cargos de la justicia son distintos a los de la política. En la política los votantes eligen a los candidatos. La especialidad, el esfuerzo y el trabajo es lo que dan permanencia al fiscal, el juez y el policía. El problema es serio porque la forma de llegar a los puestos es propia del tráfico de influencias y el clientelismo político”.

Barrientos aseguró que la figura del antejuicio es una capa protectora. “Eso justifica que los funcionarios no rindan cuentas. Bajo ese esquema se generan las posibilidades de la impunidad, el descaro, la arbitrariedad y el autoritarismo. Enfrentamos una estructura jurídica de falta de instrumentos adecuados. Esa falta de carrera genera que algunos lleguen a los puestos sin conocer las instituciones, y no les importa hacerlo”, finalizó.

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