País Guatemala consolida mercados externos

En los momentos de crisis es cuando menos hay que perder la calma. Incluso, la actitud siempre de-bería ser la de mantener la iniciativa, y atreverse a ejecutar acciones antes de que los problemas estallen.
Desde hace muchos años, los productores de Guatemala, abanderados por instituciones empresari-ales como la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), la Cámara de Industria y la Cámara del Agro, se han dado a la tarea de consolidar los negocios existentes y tocar puertas en otros países, en medio de un proyecto de diversificación de mercados.
La estrategia ha dado resultados. ¿Quién se pudo haber imaginado que en 2009, en medio de la crisis económica mundial, a Corea del Sur se le haya vendido $64.2 millones en 7 meses?
¿O quién pudo haber pensado que a los Emiratos Árabes Unidos se le vendiera $30.4 millones, y que el crecimiento de estas exportaciones hacia esa nación fuera de 111.2%? ¿O que a Singapur se le hayan enviado $21.4 millones, o sea un 210% más que en 2008?
Pese a esta diversificación de mercados, en los cuales se incluyen países como Siria, Israel, Arabia Saudita, China, Kuwait y Corea del Norte, la directora ejecutiva de la Cámara del Agro, Carla Ca-balleros, considera importante consolidar la competitividad y la productividad en nuestro país, con el fin de atraer la inversión y así la economía pueda crecer.
Se trata de una opinión muy respetable porque hacia estas naciones los principales productos de ex-portación son el cardamomo y el azúcar, los cuales podrían ser aprovechados dándole más valor agregado, mediante el proceso de industrialización que, a su vez, generaría más fuentes de trabajo.
Cambio de tendencias
Desde hace más de 100 años, Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, pero desde prin-cipios de este milenio su participación en las exportaciones totales de Guatemala se viene reduci-endo. En el año 2000 representaba más del 60%, ahora ya pesa menos del 40%.
Por eso es que pese a la crisis, el golpe a las ventas externas no ha sido igual que en otros países donde la dependencia del mercado estadounidense es mayor, tal el caso del vecino México.
Por supuesto, lo ideal sería que las exportaciones, mejor si con productos de alto valor agregado, crecieran hacia esa plaza, pero teniendo el cuidado de no perder de vista los sitios donde se abren posibilidades.
El mercado que mejor explica las inmensas potencialidades está en Centroamérica. La región es casi homogénea en productividad, pues predomina su carácter agrícola. Sin embargo, las naciones que dominan la economía del Istmo son las que tienen plantas productivas más diversificadas.
A la vanguardia
Guatemala encabeza la lista de las naciones que más venden a los mismos países del área, de acu-erdo con datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamérica. Al cierre de 2008, había ex-portado $2,220 millones y le seguían Costa Rica y El Salvador con $1,400 millones cada uno. Obvia-mente, el hecho de que Honduras y Nicaragua estén a la zaga en el comercio intrarregional, se debe a que sus plantas productivas están más rezagadas, razón por la cual sus mercaderías son de poco valor agregado.
El país, por ejemplo, mantiene una relación muy fuerte con Estados Unidos en cuanto a la comerciali-zación de las confecciones, un sector en el que los guatemaltecos son pioneros y muy innovadores. Este mercado, el más grande del mundo, pesa tanto en la industria local porque absorbe un 95% de su pro-ducción, expresa el gerente general de la Comisión del Vestuario y Textiles (Vestex), Luis Óscar Estrada.
Tanto así que las empresas nacionales están estructuradas, en su mayoría, para exportar hacia el mer-cado de la Unión Americana. El 5% restante de la producción chapina se reparte hacia los países cen-troamericanos, y una muy poca cantidad de prendas de vestir se va a Europa.
Estrada estima que existen posibilidades de incursionar en los mercados de Sudamérica, pero para ello se requiere de mucho dinero para invertir en inteligencia de mercados, un problema muy serio que se debe resolver antes de dar los primeros pasos.
Como sea, resalta que para tener éxito en este mundo de alta competitividad, se requiere de una diversificación de mercados y de productividad, que permita vender mercaderías de alta calidad y a precios competitivos en plazas con alto poder de consumo.
fuente: sigloxxi



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